Nunca culpable
Sostener lo obvio, sin rodeos: la responsabilidad de la violencia se ubica en quien la ejerce. Este texto propone cuidar sin culpar, abrir redes y cambiar preguntas para que aparezcan salidas posibles y seguras.
Sostener lo obvio, sin rodeos: la responsabilidad de la violencia se ubica en quien la ejerce. Este texto propone cuidar sin culpar, abrir redes y cambiar preguntas para que aparezcan salidas posibles y seguras.
Cuando la cabeza se queda en repetición, no faltan ideas: falta dirección. Pequeños cortes prácticos, preguntas útiles y humor ligero pueden devolver proporción a lo que parecía enorme.
Creer que podemos “apagar” las emociones suele frustrar. El cuerpo avisa primero; lo libre ocurre después: elegir qué hacer con esa energía. Aquí propongo una ruta práctica y humana para gestionarlas sin pelear con ellas.
Entre reels y tiktoks, términos como ansiedad o depresión se volvieron identidad instantánea. El lenguaje ayuda y también confunde: alivia, etiqueta, encierra o abre caminos. Vale la pena devolverle contexto para entender y actuar mejor.
Saber que algo daña no siempre basta para detener el deseo de volver. A veces, el cuerpo busca el eco de lo conocido, aunque duela.
Postergar no siempre es flojera. A veces es la forma en que el cuerpo pide pausa mientras la mente exige avance.
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